Coronavirus y Cuba: un impacto devastador

Por Domingo Amuchastegui.

La rápida propagación de este virus por casi todo el mundo presenta retos muy serios y complejos que desbordan los marcos de una preocupante pandemia, pues trascienden al ámbito económico-social de mil maneras diferentes. El virus ha llegado a Cuba, en una muy limitada escala todavía, y esto obliga a valorar lo que pudieran ser consecuencias devastadoras para un país pobre, aferrado a un sistema probadamente inoperante, y victima de una guerra económica particularmente perjudicial de parte de la administración Trump.

Examinar semejantes efectos es lo que intento hacer, a manera de una primera aproximación

Industria turística. Siendo ésta la primera fuente de ingresos del país, se enfrenta a un inmediato colapso o parálisis por un prolongado período, convirtiéndose en una suerte de Talón de Aquiles para la actual situación económica de la Isla. Una virtual reacción en cadena sobreviene con las cancelaciones masivas de visitantes del exterior (Canadá, Europa y Estados Unidos), y una reducción drástica (si no total) del movimiento de las aerolíneas y cruceros provenientes de Europa, y el caos en las importaciones y la logística de esta industria, y la suspensión de la importante rama de eventos internacionales que tanto ha distinguido a La Habana en años anteriores. En este sentido, ya se anunció la posposición de la conferencia “La Nación y la Emigración,” que estaba prevista para comienzos de abril. Muy probable que un destino similar correrá la Feria Internacional de Turismo (que se celebra cada año) y otras actividades internacionales previstas para realizarse en la Isla.

Emigración. Los emigrados cubanos en Estados Unidos y otros países (principalmente México y España) se inclinarán mayoritariamente hacia la cancelación de sus viajes a Cuba hasta que no se supere la actual coyuntura, con la consiguiente reducción de ingresos por esta vía para la Isla. Producto de las tensiones dentro de los propios Estados Unidos, también las remesas podrán sufrir reducciones sensibles. Esta perspectiva se agravaría de aprobarse la iniciativa lanzada por las autoridades de Miami, con respaldo del gobernador de la Florida, para poner fin a todos los vuelos hacia y desde Cuba.

Comercio Exterior. El comercio exterior de Cuba tenderá a sufrir diversas consecuencias en relación con sus importaciones y exportaciones, tomando en cuenta que sus principales socios comerciales son China y la Unión Europea. Asimismo, importaciones esenciales para industrias y servicios claves (azúcar, biofarmacéuticos, misiones médicas y otros) podrán sufrir una severa contracción. Además, la reorientación de las importaciones hacia aquellas más conectadas a la salud supondrán, inevitablemente, reducciones sensibles en otras esferas.

Petróleo. Alguien podrá decir que la brusca caída de los precios del petróleo podrá beneficiar a Cuba. Nada más lejos de la realidad. La razón es bien sencilla. Los dos países que más adeudan a Cuba por sus servicios médicos y otros, Venezuela y Angola, habrán de posponer pagos (como ocurrió con la caída de los precios años atrás), añadiéndose así otra importante afectación en materia de ingresos. Venezuela podrá o no compensar sus deudas con Cuba mediante envíos adicionales de petróleo, pero habrá que ver si esto se produce o no; de hacerlo, Caracas aportaría un importante elemento mitigante. Otro tanto es válido en el caso de Angola. En cuanto a Rusia y sus proyectos multimillonarios en Cuba (incluyendo la prospección y venta de petróleo) habrá que ver cómo se conducirá; y soy poco optimismo al respecto tomando en cuenta los numerosos precedentes de signo negativo de las últimas décadas en cuanto a las relaciones bilaterales.

Plan Económico. El Plan Económico del año en curso sufre graves trastornos como consecuencia de la elevada reducción de ingresos en moneda fuerte y la imperiosa reorientación de las prioridades hacia la esfera de la salud y la necesidad de intentar la sobrevivencia a niveles marcadamente bajos. Las repercusiones sobre los compromisos de Cuba con respecto al reciente aplazamiento de sus pagos en materia de deuda externa y la garantía de que los mismos se producirían próximamente, sufrirán no menos trastornos y aplazamientos.

Sin dudas, Cuba atravesará una situación única de crisis que no abarcará un corto período de tiempo, sino una larga y complejísima coyuntura. En lo adelante, se enfrentará a una complicadísima agenda de nuevos desafíos y prioridades.

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