¿Cambiará el mundo a partir del coronavirus?

Por Eugenio R. Balari

En estos momentos las personas no suelen especular o hacer pronósticos, sino más bien preguntarse si después de la pandemia del coronavirus, con sus impactos sociales y económicos, todo seguirá igual o se producirán cambios significativos en los países.       

Hay ciudadanos, y me incluyo, que se oponen a las ideas económicas del neoliberalismo, tan en boga en estos tiempos. Esta pandemia ha evidenciado que los países y gobiernos que han debilitado sus sistemas públicos de salud, a partir de valoraciones neoliberales, probablemente se vean cuestionados.                                                                                                                  

Por otro lado, aún persiste la pandemia y continúa castigando y, por ello, no es momento de evaluar la magnitud de los daños que ocasionará. Habrá esperar para lograr un visión más amplia y objetiva y, por ende, poder especular y hacer prognosis más certeras. No obstante, considero que se producirán cambios en los países y se verán ingentes esfuerzos de recuperación económica u otras previsiones sociales.

De momento los daños del coronavirus ya son dolorosos y cuantiosos. A la vez hacen pensar, y convocan a valorar y evaluar, y no solo acerca de las causas, la expansión y los impactos, sino también sobre posibles caminos a tomar que garanticen un futuro con una mayor previsión y mejores formas de asistencia sanitara.

Se comprende que existan intereses individuales, de grupos de personas o gobiernos, que no deseen emprender modificaciones o cambios del modelo vigente. Sin embargo, la fuerte crisis que provoca el virus, convertido en pandemia, inclina a tomar en cuenta la necesaria evolución de las sociedades. Esto resulta conveniente.

Repensar la historia siempre otorga una mayor visión a las personas. De este modo será posible comprender las imprescindibles transformaciones que demandan las adversidades y ponerlas en marcha. En este caso, todo hace pensar en un improbable retorno, similar al pasado reciente, dado que no sería dialéctico.

Aprovecho y acoto, por tanto, breves hitos de cambios de nuestra historia más próxima. Después de las devastadoras secuelas de la segunda guerra mundial se recompuso la geografía política y se perfiló un nuevo diseño mundial que de cierto modo permanece hasta nuestros días. Al principio de la década los noventa, del siglo XX, el mundo se encontraba dividido entre países capitalistas y socialistas y esto cambió sorpresivamente dada la extinción de la URSS y de bloque socialista europeo. Lo anterior creo un enorme impacto y vuelco en las relaciones mundiales, lesionó países del tercer mundo y modificó la correlación de fuerzas políticas mundiales. Igualmente, al desaparecer el bipolarismo y la guerra fría, el hegemonismo mundial recayó en Estados Unidos, aunque no le duró mucho tiempo.        

Al surgir una nueva situación internacional muchas personas pensaron que vivirían en un mundo más seguro, donde desaparecerían la carrera armamentista y las guerras, y los gastos militares se podrían orientar a la cooperación y al desarrollo de las naciones y a favor de lo más pobres. Pero no ocurrió así.

Se conocieron guerras de intervención en el tercer mundo, originadas por intereses geopolíticos o ambiciones de controlar recursos naturales. Por ello, prosiguió indetenible el crecimiento en gastos militares, así como el desinterés por la cooperación y ayuda al desarrollo. Tampoco se favoreció la condonación la deuda externa a los países pobres.

El capitalismo contemporáneo, bajo el liderazgo de Estados Unidos, enfatizó en la globalización neoliberal, especialmente hacia países del tercer mundo, buscando expandir negocios, explotar recursos naturales y humanos, y condicionar gobiernos para deshacer empresas econónomicas y otros beneficios sociales en aras de una egoísta privatización.                                                    

Tal política influyó en todo el mundo haciendo, en no pocos casos, abandonar servicios públicos, entre ellos de salud. Esto resultó factible a partir de una ilógica subestimación del sector público de la salud que es utilizado mayoritariamente por los sectores sociales más vulnerables. Ello ha sido un debilidad manifiesta durante esta pandemia.

Sin embargo, el siglo XXI comienza a mostrar, en varios países en vías de desarrollo, significativos crecimientos económicos sostenibles. China, India y Rusia han posibilitado, gradualmente, el debilitamiento del hegemonismo económico estadounidense.                   

China ha tenido un fuerte y constante crecimiento económico, algo menos Rusia e India. Asimismo, el poderío militar de China se encuentra a la par de Estados Unidos. Luego, China y Rusia establecieron una alianza estratégica (política, económica y militar) que, junto a otros países, hizo avanzar el multilateralismo mundial.          

Más adelante la administración estadounidense, con su guerra comercial/arancelaria, debilitó sus propias estrategias construidas a partir de la segunda guerra mundial.  Y en lo que va del siglo XXI el capitalismo especulativo/financiero, fundamentalmente a través sus países líderes, muestra contradicciones e inestabilidad; preludio de nuevas crisis económicas.

Internacionalmente, a diferencia de lo que se suponía al finalizar la guerra fría, se conocieron insensatas guerras (militares y comerciales) y una política arbitraria y cruel de sanciones económicas y financieras, motivadas siempre por el afán de alcanzar nuevos intereses o doblegar otros.

Lo significativo a partir de la actual pandemia es que los países capitalistas más poderosos, con Estados Unidos al frente, descubren muchas más debilidades e inconsecuencias que pueden tener su origen en el modelo neoliberal.

Con estos apuntes sólo intento mostrar que el mundo, los países y los modelos económicos, con frecuencia se ajustan o cambian ante situaciones complejas. Por ello, ahora muchas personas estiman la necesidad o conveniencia de modificar el modelo de producción y consumo y el modo de proteger a las sociedades (la salud de las personas) y al medio ambiente.

Aprovecho para exponer algunas expresiones e interrogantes, expresadas en estos días de coronavirus:

¿Qué impactos tendrá el coronavirus para el capitalismo contemporáneo? ¿En que consistieron las debilidades de los países más ricos ante el virus? ¿Por qué naciones ricas se vieron indefensas y fuertemente castigadas por el virus? ¿Qué características poseen los sectores de salud pública en esos países? ¿Seguirán vigentes políticas neoliberales, como eje fundamental del actual modelo capitalista? ¿Podrá el capitalismo reorientarse (racionalmente) en lo económico y social? ¿Podrán los países más afectados retornar a su anterior situación económica? ¿Qué lecciones pueden extraerse de la pandemia del coronavirus? ¿Qué hacer para prevenir futuras pandemias como esta? ¿Continuará el sistema financiero internacional privilegiando los países ricos en detrimento de los pobres? ¿Habrá apoyo a los países pobres para evitar futuros riesgos a la salud mundial?

Ante el impacto de este virus, la mayoría de las personas realizan una valoración crítica y autocrítica acerca de la responsabilidad de las sociedades y los gobiernos para ser previsores y eficientes. La humanidad desea la protección de la ciudadanía y la capacidad de evitar sorpresas dramáticas como la ocurrida.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s