¿Qué hacer en Cuba después del Coronavirus? Opinión de un no economista

Por Michel Fernández Pérez.

El Coronavirus ha sumido el mundo en una profunda crisis económica y Cuba no escapa de ella. En nuestro caso las consecuencias de esta crisis hacen aún más difícil la existencia del cubano promedio, angustiado por conseguir los bienes mínimos indispensables para sobrevivir.

Año tras año nos hemos acostumbrado a vivir de crisis en crisis. La más grande, el Periodo Especial de los noventa del pasado siglo, al parecer subió tanto el listón, que para quienes la vivimos, estas crisis aún no se aproximan a aquella durísima realidad.  Siempre recuerdo con miedo la famosa Opción Cero, donde iba a haber cero de todo, es decir nada. Por suerte no llegamos allí, aunque estuvimos cerca.

Y el bloqueo de Estados Unidos siempre presente, ocasionando daños graves a nuestra economía, dañando a los más pobres y necesitados, y a la vez siendo la excusa perfecta para que los burócratas enquistados justifiquen todos nuestros males, que por cierto casi ninguno de ellos siente en carne propia. El Bloqueo es ilegal, inhumano y no debería existir. Hay que luchar contra él, pero a la vez seguir adelante y no dejar que el bloqueo nos bloquee la creatividad, la libertad y la necesidad imperiosa de permitir pensar y actuar diferente a lo que el gobierno y/o el PCC piensan y hacen.

Si hay algo de lo que el gobierno cubano tiene mucha experiencia y hasta la fecha los resultados han sido siempre positivos, es en el manejo de las crisis. Digo positivos para salir de las crisis sin perder el control social. Pero por otro lado ha sido incapaz de cumplir sus propios planes de gobierno.

Aunque esto que voy a decir a continuación, muchos van a considerarlo un disparate. El pueblo cubano es de los más disciplinados del mundo, pues en más de 60 años no ha habido una sola crisis político-social significativa, más allá de la escaramuza de agosto de 1994. El pueblo cubano disciplinadamente ha aceptado las decisiones del gobierno, ha aceptado apagones, falta de comida, limitación de libertades, privilegios de los dirigentes, colas interminables y una la lista que podría ser muy larga. No es el momento de dar las razones de esta disciplina, pero voy a mencionar quizás la más significativa, las llamadas conquistas de la revolución (acceso a derechos sociales, económicos y laborales). Hay muchas otras razones no tan presentables y otras también liberadoras y progresistas.

A continuación, voy a listar un conjunto de medidas, tipo tormenta de ideas, muchas de las cuales ya están en los planes del Estado cubano por más de 15 años y no se han implementado, pero pueden tomar muy rápidamente, sin necesidad de cambios constitucionales o complicados procesos legislativos.

  1. Autorizar la creación de pequeñas y medianas empresas en sectores de la economía donde el Estado no tendría que ser el principal actor.

2. Permitir la creación de cooperativas, como forma jurídica para este proceso, sin todas las trabas que hoy existen, Ver esto como un proceso autónomo, no como una orientación del Estado de cuales cooperativas crear.

3. Rápido proceso de desarrollo de las tecnologías de las comunicaciones. En estos momentos de crisis, el no contar con servicios de internet fiables y accesibles ha sido una de las mayores debilidades para enfrentar la pandemia. Por ejemplo, no se pueden dar clases online, no funcionan los servicios de comprar online. Para esto hay que romper con el monopolio de ETECSA. No ha existido ningún país que con un control monopólico del mercado de las comunicaciones haya logrado desarrollarse. Los ejemplos reafirman todo lo contrario. Cuando se han roto los monopolios el desarrollo ha sido vertiginoso.

4. Abrir el sector del comercio minorista a la inversión extranjera, es decir, permitir que compañías extrajeras sean sujetos activos en el comercio interior

5. Romper con todos los nudos y dogmas que hacen que la producción de alimentos en Cuba sea uno de los principales problemas. Aquí, para decirlo metafóricamente, vale aplicar la frase de Bujarin durante la NEP al decirle a los campesinos: ¡Enriqueceos!

6. Romper efectivamente el monopolio del Estado, en la forma de empresas estatales, del comercio exterior. Esto no significa que el Estado no regule ni controle, sino que no sea el único actor.

7. Modernizar el sistema de racionamiento en Cuba (la libreta de abastecimiento). Este debe seguir siendo un pilar en garantizar un mínimo de acceso a los alimentos a una inmensa mayoría de los cubanos. Desde mi perspectiva todo lo que no alcance libremente para todos y sea un producto básico tiene que ser racionado, no necesariamente subsidiado. El sistema de racionamiento en Cuba es al estilo de los que existían hace casi 100 años. Dicho de manera directa: pasar a la libreta digital. Lo que es más sustentable, eficiente y seguro.

Hay muchas otras medidas que dinamizarían la economía cubana rápidamente y esta son solo ideas al vuelo.

Finalmente, la medida más importante para poder decir que Cuba está en una verdadera transición hacia un sistema diferente del capitalismo es darle el poder al pueblo. Dicho de otra manera, las decisiones sobre los medios fundamentales de producción las tienen que tomar los trabajadores directamente y no los funcionarios. Esto si es mucho más complicado y, por eso, no la listo entre las medidas inmediatas.

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