Desafíos y prioridades para Cuba hoy

Por Domingo Amuchástegui

Cuba enfrenta hoy su más crítica y compleja situación. Ello es resultado de la interacción de tres factores. El más reciente lo constituye el impacto multifacético de la llegada del coronavirus o COVID-19, que va desde los perjuicios al sistema de salud y a la población en general hasta el impacto a su economía (Ver Coronovirus y Cuba). A esto se suma la guerra económica de la administración Trump contra Cuba y, con una gravitación no menos perjudicial, la persistencia de un modelo probadamente inoperante que se resiste a profundizar y ampliar el camino de las reformas.

En semejante contexto, resulta imprescindible un examen de los desafíos y prioridades que a corto e inmediato plazo (y con un nivel de urgencia como nunca antes) la dirigencia cubana tendrá que lidiar y encontrar las mejores y más duraderas soluciones que aseguren su recuperación y estabilización.

A nivel de SECTOR INTERNO deberá:

  • Aminorar y reducir al mínimo las complejidades y costos de los efectos de la pandemia en el más breve posible plazo.
  • Acometer el rediseño del modelo económico con la integralidad y profundidad necesarias. Las medidas hasta ahora adoptadas han carecido de esto, pues sólo resultan parches aislados e incompletos que no logran dinamizar la totalidad de la economía en los niveles necesarios. Nadie se escandalice por lo que planteo. Recordemos las palabras de Fidel Castro al periodista Jefrrey Goldberg para la importante publicación estadounidense The Atlantic (9/8/2010): “The Cuban Model Doesn’t Even Work for Us Anymore.”
  • Un rediseño que definitvamente cumpla aquello que los economistas cubanos repiten una y otra vez. O sea, que los medios fundamentales de producción (sectores claves) de la Isla (industria azucarera, no su parte agrícola; níquel/cobalto, biofarmacéutica, industria turística, servicios médicos exportables, energía, cítricos, pesca, ron y tabaco) se abran consistentemente a la asociación con el capital extranjero. Esto lo vienen insistiendo repetidamente el presidente Díaz-Canel y el ministro de Economía, Alejandro Gil, pero aún sin traducirse en acciones y proyectos).
  • Paralelamente, desembarazarse de la pesada e improductiva carga que ha venido representando durante décadas la propiedad y administración costosísima e improductiva de decenas de miles de pequeños negocios que deben ser transferidos a los sectores cooperativo y privado, en un Amplio y sostenido proyecto de fomento de las PYMES.
  • Recuperación y efectiva dinamización de los sectores claves antes apuntados en términos de productividad y capacidad exportadora. Las PYMES (privadas, cooperativas y arrendatarios o finqueros) deben ser eximidas de las cargas fiscales e injerencias burocráticas que frenan y asfixian u normal funcionamiento y desarrollo. Lograr la articulación funcional y flexible de éstas a los procesos de exportación/importación y de financiamiento, con un espacio en el sistema bancario nacional. Abrir estos sectores a las inversiones de la emigración cubana.
  • Cuestiones puntuales de suma importancia son: a) Aumentar sensiblemente los niveles de productividad y reducir costos de producción, en especial en la industria turística y en la biofarmacéutica. b) Suprimir los mecanismos de contratación obligatoria de las compañías extranjeras por intermedio de agencias estatales y la sobrecarga impositiva que este mecanismo acompaña. c) Garantizar a las PYMES la venta de todos los suministros y el alquiler de equipos varios, porque de lo contrario seguirán reinando el robo y la corrupción y la llamada economía sumergida. d) Reducir en no menos de un 50 por ciento el gravamen sobre las compras en los comercios en moneda convertible (MLC).
  • Por último y no por ello de menor importancia, avanzar definitivamente y de manera integral en el proceso de unificación monetaria y cambiaria a fin de estabilizar de manera real los ingresos de la población y de los cambios y las transferencias de las empresas extranjeras que operan en Cuba.

A nivel de SECTOR EXTERNO deberá:

  • Afrontar y solventar con prontitud y eficacia las obligaciones de la deuda externa y los créditos comerciales adeudados.
  • En consonancia con el énfasis oficial en la promoción de la inversión extranjera (IE) como componente estratégico, revisar y actualizar la Ley de Inversiones de 2014 en función de hacer más atractivo e incentivar la llegada capital extranjero, incluida de manera destacada la inversión extranjera directa (FDI) y otras modalidades que se ajusten más eficazmente a los requerimientos de la IE. Evitar a toda costa desastres negociadores como los conducidos con GLAXO y el proyecto energético Siemens/Total, entre otros. Racionalizar la Cartera de Oportunidades que cada año se oferta a empresarios extranjeros asistentes a la Feria Internacional de La Habana (FIHAV), haciéndola más selectiva y con mayores incentivos.
  • Con máxima urgencia, diseñar una estrategia (y una práctica efectiva) para dinamizar el crecimiento de las inversiones en la Zona especial de Desarrollo de Mariel (ZEDM) y su Terminal de Contenedores, pues hasta ahora sus ingresos apenas cubren sus costos de operaciones y mantenimiento. Este proyecto (el más importante de la economía cubana en lo que va del nuevo siglo) puede perecer por inanición o ausencia de proyectos relevantes. Atraer proyectos de peso y con capacidad re exportadora hacia toda la región es algo no menos indispensable.
  • Es hora ya de que la dirigencia cubana reflexione acerca de su status de paria con respecto al sistema financiero internacional, sus instituciones y mecanismos y considere explorar y avanzar en esta dirección, que bien pudiera comenzar por medio de niveles de asociación y cooperación con el Banco Mundial. En caso de tener éxito en esta aproximación al Banco Mundial y considerando que las sanciones de la OEA ya fueron levantadas hace ya varios años, La Habana pudiera gestionar (sin un regreso formal a dicha organización) ser auspiciada por miembros de la CELAC y que esto se traduzca en algún nivel de asociación y cooperación con el BID. Semejantes pasos, indudablemente, servirían para dar confianza e incentivar los flujos de IE y créditos para la economía cubana.

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