Cuba y Estados Unidos. Noviembre lo define todo o casi todo

Estatua de José Martí en el Central Park de Nueva York

Por Michel Fernández Pérez

El 17 de diciembre de 2014 fue un día histórico para Cuba. Parecía que, después de más de 50 años de conflictos, las relaciones entre Cuba y Estados Unidos de América finalmente se iban a desarrollar en un plano de respeto al derecho internacional, la soberanía de los Estados y la cooperación en lugar del enfrentamiento. La alegría que inundó a todos los que vivimos esos momentos despertó muchas esperanzas que, por desgracia, casi todas se vieron frustradas muy rápidamente.

La sorpresiva victoria electoral de Donald Trump en noviembre de 2016 detuvo el proceso de acercamiento y normalización de las relaciones entre ambos países y reinició un camino de enfrentamiento y agresiones, con la intención de revertir todo lo hecho por la administración anterior.

Es significativo que en este proceso de desmontaje se hayan mantenido medidas migratorias de la era de Obama como la eliminación de la política “pies secos, pies mojados” y la eliminación del “Parole” para los médicos, esta última a pesar de las propuestas de senadores cubanoamericanos de restablecerla. El mantenimiento de estas políticas y la suspensión o reducción significativa de los otros programas migratorios es parte del núcleo de la política trumpista de restringir lo más posible la emigración de los países subdesarrollados, dicho a la manera de Trump, bien clara, racista y elocuente: “shithole countries” (países de mierda).

En el mismo sentido de dificultar las relaciones entre los cubanos de ambos lados del Estrecho de la Florida se suspendió el Programa de Permiso de Reunificación Familiar Cubano (Parole cubano), se cerraron los servicios consulares en La Habana y se canceló el otorgamiento de visas de entradas múltiples por 5 años. Las dos primeras medidas debido a la situación dada por los llamados ataques acústicos que llevó al cierre de casi todos los servicios consulares en Cuba. Por ello, los cubanos para realizar cualquier trámite migratorio tienen que viajar a otro país. A esto se suma la suspensión de todos los vuelos, tanto regulares como chárter, desde Estados Unidos a todas las provincias de Cuba, excepto a la capital. Además, la administración republicana restableció las restricciones para el envío de remesas a Cuba, que habían sido removidas por el gobierno de Obama en el 2009.

Todas estas medidas afectan tanto a los cubanos que viven en la Isla, como a los que viven en Estados Unidos y quieren tener relaciones fluidas con sus familias en Cuba y ayudarlos en todo lo posible, los que son la mayoría.

La agresividad del gobierno de Donald Trump llegó a activar el Título III de la Ley Helms-Burton, lo cual tres presidentes anteriores habían mantenido sin efecto, por las implicaciones para las relaciones económicas internacionales y ser contrario a las normas de la Organización Mundial del Comercio. No es de interés en este análisis listar todas las medidas tomadas por el gobierno estadounidense, pero todas se han esforzado por arreciar las políticas de agresión y cambio de régimen.

Estas medidas, más el cambio en el discurso, haciéndolo más belicoso, han servido de base para el renacimiento de grupos de línea dura en contra el gobierno cubano. Estos parecen rescatar, en la era de las redes sociales, el discurso del exilio histórico, aquel que solo pensaba con la destrucción de la Revolución Cubana usando métodos violentos y que no aceptaba ningún tipo de diálogo.  Estos grupos, radicados principalmente en el sur de la Florida, mezclando la política con la farándula, han alcanzado un importante protagonismo mediático y si algo hay que reconocerles es lo aguerrido que son en las redes sociales y la capaciad de organizar campaña tras campaña, sin éxito alguno.

Necesariamente Cuba habrá de pasar por un proceso de reconciliación nacional, algo que en estos momentos puede parecer muy lejano o improbable. Pero si consideramos otros casos históricos de reconciliación nacional en el mundo, la complejidad de la reconciliación cubana no es tan grande.

Dentro de la diversidad de este nuevo combativo “exilio” en contra el “comunismo cubano”, destacan varios factores que los identifican, tales como: ser muy activos en el ciberespacio, pero poco o casi nada activos en el mundo real; sus principales voceros son incapaces de hacer el menor sacrificio personal para conseguir sus objetivos: un gobierno no se derroca online; casi todos muestran una gran pobreza intelectual; suscriben las políticas más reaccionarias dentro de Estados Unidos, tales como la defensa de la posesión de armas, mantener la salud como un negocio y en los últimos días han hecho gala de altas dosis de racismo. 

En la otra cara de la moneda tenemos al gobierno cubano, que a pesar de todas las dificultades y agresiones ha logrado mantener la estabilidad política y social en Cuba, sin ningún tipo de estallido social. El gobierno cubano está entrenado en el enfrentamiento de crisis. Se puede decir que vive en una crisis constante y en estos tiempos de Coronavirus ha demostrado esta capacidad.

Sin embargo, esta capacidad de manejo de crisis no se logra en la implementación de las políticas que el mismo gobierno cubano ha trazado. Los principales documentos programáticos y normativos del país tienen un nivel de realización exiguo. Es absurdo usar el bloqueo como justificación que impide la materialización de estos, ya que los mismos se prepararon con el bloqueo de Estados Unidos en vigor. En otras palabras, no se puede justificar la ineficiencia de la burocracia cubana alegando el bloqueo. En mi opinión, la principal traba para implementar lo que ya ha sido acordado, es la visión de corte del socialismo real estilo soviético que aún persiste con fuerza en los dirigentes en Cuba. Para estos, todo lo que salga del control burocrático del poder estatal, constiuye la sesión de una cuota de poder que, en última instancia, puede ser el inicio del desmontaje del socialismo cubano que hoy tenemos.

Esta misma lentitud e ineficacia, unido a prejuicios ideológicos, llevaron a no aprovechar lo suficiente el periodo de acercamiento con la administración Obama, principalmente en lo referido a potenciar las relaciones económicas financieras entre los dos países. En la política de Estados Unidos los intereses económicos están por encima de cualquier prejuicio político y estos son los que determinan en una gran medida la actuación del Estado. Los ejemplos de China y Arabia Saudita ilustran lo que quiero resaltar en esta idea. Si se hubiese avanzado más en temas de inversión y servicios con empresas de Estados Unidos hubiese sido más difícil desmontar lo que se avanzó en ese período. Además, por muy inverosímil que parezca, la política de agresiones sostenidas fortalece al sector del gobierno cubano más ortodoxo y conservador que mira con nostalgia al fallecido “socialismo real”.

El camino inmediato del gobierno cubano está claramente establecido en los documentos del Partido Comunista, aprobados desde el 2011 y revisados y actualizados en el VII Congreso del Partido en abril de 2016. La nueva constitución de 2019 marca desde el punto de vista legal hacia dónde se debe dirigir la sociedad cubana. Ojalá que, como resultado de esta gran crisis ocasionada por el Covid-19, se implemente rápidamente lo acordado hace ya casi 10 años. Este camino se debe seguir con independencia de los resultados electorales de noviembre de este año en Estados Unidos.

Mi sueño para Cuba es una sociedad en la que todos puedan decir lo que piensan, donde la libertad de prensa florezca, donde cada ciudadano tenga el derecho a la existencia sin ser esclavo del trabajo, donde la transparencia del Estado sea absoluta, donde la enseñanza busque crear personas críticas, donde todos los grupos históricamente excluidos sientan que finalmente han alcanzado la igualdad…

En el supuesto de la continuidad de Trump como presidente por otros cuatro años, será mucho más difícil para Cuba poder avanzar por la senda del desarrollo. Digo difícil, pero no imposible. Sin embargo, lo que si será casi imposible es que se puedan consolidar procesos de cambios que garanticen el pluralismo político, reconozcan los derechos civiles y políticos de acuerdo con los estándares internacionales, y dejen de criminalizar a los que piensan y actúan contrario a lo que piensa el gobierno, usando como pretexto las políticas de la administración Trump.

De ocurrir una victoria demócrata, es casi seguro que se opte por la política de acercamiento y cooperación que Obama inauguró. Si esto lleva al fin del bloqueo y de los programas de cambio de régimen, habrá muchas oportunidades para realizar reformas políticas en Cuba. Estas reformas no tienen que ser contrarias al socialismo. Como está definido en la Carta Magna cubana, se puede hacer un socialismo plural, inclusivo y tolerante. De hecho, ese debe ser el único socialismo posible.  

Necesariamente Cuba habrá de pasar por un proceso de reconciliación nacional, algo que en estos momentos puede parecer muy lejano o improbable. Pero si consideramos otros casos históricos de reconciliación nacional en el mundo, la complejidad de la reconciliación cubana no es tan grande.

Mi sueño para Cuba es una sociedad en la que todos puedan decir lo que piensan y organizarse sin temor a ser perseguidos; donde la libertad de prensa florezca no presa de un partido burocratizado, ni del mercado totalizante; donde el ejercicio de los derechos humanos esté garantizado para todos; donde cada ciudadano tenga el derecho a una existencia digna sin ser esclavo del trabajo; donde la transparencia del Estado y las empresas sea absoluta; donde la propiedad social tenga carácter hegemónico y los verdaderos titulares de esta sean los que decidan; donde la enseñanza busque crear personas críticas y que pongan el amor y la felicidad de todos en primer lugar; donde todos los grupos históricamente excluidos, mujeres, negros, personas de orientación sexual no heterosexual y otros muchos, sientan que finalmente han alcanzado la igualdad.

Esta es mi Cuba soñada y creo que, si en noviembre es derrotado el peor presidente en la historia de los Estados Unidos, estaremos más cerca de ella.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s