No hay tiempo para improvisar

Por Roberto Veiga González

Con mirada serena, Omar Everleny Pérez observa el desafío económico que remueve a Cuba. Es economista reconocido, atendido por los expertos del orbe cuando desean aproximarse a la realidad socio económica de la Isla. Sería conveniente que los decisores de la realidad cubana, definitivamente, incorporen el protagonismo de estos peritos que, desde hace mucho tiempo, muestran una hoja de ruta cierta hacia un modelo económico eficiente. A continuación, algunas breves opiniones suyas.

1) Al parecer, las medidas económicas comunicadas por gobierno cubano, el pasado mes de julio, abren las puertas a varios reclamos necesarios. ¿Cuáles resultan los cambios más trascendentales? ¿Cuánta coherencia y efectividad pudiera tener la nueva proyección? ¿Qué condiciones podrían beneficiarla y cuáles desfavorecerla?

Ciertamente, hay cambios trascendentales. Se ha venido reclamos por parte de la academia cubana, las redes sociales y los actores populares. Pero desde hace algunos años, ante el agravamiento de la crisis económica y otros factores, los hacedores de política están estimulados a tomar medidas en sentido de potenciar a las fuerzas productivas. Concretamente, en darle un mayor apoyo al sector privado, especialmente en la necesidad de crear las pequeñas y medianas empresas privadas, ampliar el mercado mayorista para las formas no estatales, y permitirle importar una amplia gama de productos, entre otros.

Ya se aprobó el “nuevo” plan de desarrollo hasta el 2030, que consta de 3 fases, y aun no se ha divulgado su contenido. Espero que el mismo ofrezca indicadores cuantitativos que puedan demostrar la viabilidad de lo que se ha legislado y aprobado. Además, que cada cierto tiempo se evalúe públicamente, considerando las aspiraciones del plan y los resultados concretos.

Asimismo, estoy seguro de que una política de Estados Unidos menos agresiva (porque sería difícil aventurar el cese del bloqueo), junto a una comprensión internacional de los retos que está atravesando Cuba (aunque no solo ella), con las afectaciones del turismo internacional, pudieran incidir positivamente en el desarrollo de esto.

Otro factor, siempre presente, pero que no debe permanecer, es el tiempo.  Es decir, hemos cargado con poca velocidad en la toma de decisiones y con una burocracia que dificulta la ejecución de las medidas.

Las personas están en los límites de esperar un cambio que les impacte en su cotidianidad.

2) Al anunciar la empresa privada, ¿los diseñadores de la reforma se refieren efectivamente a una empresa y, además, privada? ¿No será una especie de eufemismo? ¿El proceso de constitución de estas será ágil y eficaz, y no un mecanismo que tienda a la irracionalidad y la frustración?  

Me referiré a lo expresado, no a la experiencia histórica. Pienso que en esta ocasión debe ser diferente. El contexto externo está afectando mucho, los problemas estructurales de la economía se mantienen, y hay escases en las divisas que necesita Cuba. No hay tiempo para improvisar.

El Estado comprende que una de las reservas importantes está en la búsqueda de incentivos para relanzar la empresa estatal. Pero ello pasará por crear gerentes y no administradores de recursos, y además exigirá reconocer el esfuerzo de los que se destaquen en esas tareas.

Sin embargo, a la vez sabe que donde más reservas acumuladas existen es en el sector privado, que ha estado atado por más de 60 años. No quiere decir que este sector no ha funcionado, pero con muchas restricciones.

Por ello, el Estado debe reconocer que ya en algunas actividades funcionan empresas privadas, que no son trabajadores por cuenta propia. Por ejemplo, un restaurant privado, un taller de chapistería y pintura, entre otras. Igual, tiene que permitir la creación de empresas privadas en otras actividades, especialmente de mayor valor agregado, utilizando sus recursos laborales con alta calificación.

Evidentemente, el proceso de constitución de las pequeñas y medianas empresas tiene que ser un proceso nuevo, y ágil. Recientemente dijo el presidente cubano en el comité ejecutivo del Consejo de Ministro: “… Nada de lo que se apruebe, ni de lo que se proponga, puede ser para trabar; por lo tanto, que nadie pierda el tiempo en proponer algo que conduzca a ello…”

Entonces habría que pensar en positivo, y esperar que la letra de lo aprobado sea cierta. Aunque, evidentemente, ahí están esos pensamientos que nos ubican en otros periodos que no condujeron al despegue del país.

3) ¿Cuánto peso tiene la Moneda Libremente Convertible (MLC) para las posibilidades de éxito, de arranque, de esta reforma? ¿Será posible acceder a la cuantía y al flujo que se requieren?

El volver a una dolarización parcial, es decir, a una bancarización de las operaciones en MLC, solo señala a dónde llego la economía cubana.

Una falta de divisas derivado del arreciamiento del bloqueo, del incremento de las deformaciones estructurales de la economía (donde se exporta menos de lo que se importa), y también un mal manejo de la política monetaria inicial para la emisión de la moneda CUC. O sea, se emitió más moneda de lo que la lógica económica mostraba, lo cual se intentó amortiguar con la creación de los CL, es decir, con la aprobación de las divisas a las diferentes instituciones. Por otro lado, había que efectuar los pagos provenientes de la renegociación de las deudas externas del país. Y, para colmo, la llegada del Covid-19 que cerró el turismo, una fuente principal de ingresos en divisas.

Es apresurado valorar si es bueno o no el uso de la MLC. Puedo asegurar que, a corto plazo, no había otras opciones. Además, quedó demostró que la población tenía en sus reservas una cantidad significativa de MLC, que, por una política no inteligente del gobierno, antes de 2019, se utilizaban en el exterior. En las compras en diferentes mercados de México, Panamá, Rusia, Haití y USA, entre otros.

Además, es curioso que desde finales de marzo el país no recibe visitantes de USA, de donde llega más del 85 % de las reservas físicas. Sin embargo, no se producen más ventas en MLC, dado el nivel de ofertas del país, no por la tenencia de la moneda.

Tampoco considero que los MLC a recibir de las ventas en tiendas o importaciones, sean suficientes para las necesidades de inversión que se necesita, o para solventar las necesidades acumuladas. Ello tiene que ocurrir como parte de una reforma más amplia de la economía, donde el sector privado juegue un mayor papel.  Pero permitir su uso ha sido una medida pragmática. Además, aunque lógicamente se pueden observar incomprensiones, debemos considerar que así funciono la economía entre 1993-2004. Esto no debemos olvidarlo.

A su vez, estimo que el Estado, en las actuales condiciones, tiene que sostener medidas universales e incrementar las medidas focalizadas. Hay que ayudar a las personas que se encuentran en los niveles más bajos de la sociedad. Pero ahora no ahondaré en ello.

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