Cambios y relaciones con Estados Unidos, a partir del respeto a la soberanía

Por Roberto Veiga González

El doctor Eugenio R. Balari analista de la realidad cubana y mundial, con experiencia en el ejecutivo cubano de otras épocas, responde un cuestionario sobre actuales retos sensibles que espolean a Cuba. El bienestar, la gobernanza, los vínculos con Estados Unidos, y los principios que pudieran sostener un diálogo entre actores diversos, son algunos de esos temas.

1) De los modelos de bienestar que Cuba estableció, ¿cuáles la sociedad desearía conservar y serían posible sostenerlos? ¿Cómo los percibe la actual sociedad?

Con el triunfo de la revolución surge una nueva época histórica. Con peculiaridad, las autoridades revolucionarias llegan al poder político, y no lo hacen a través de los convencionales procesos electorales; sino mediante una insurrección armada, que culmina victoriosa frente a la dictadura pro norteamericana del general Batista. 

La derrota de aquel oprobioso régimen propició que se produjeran un conjunto de medidas, orientadas a recuperar recursos naturales/económicos y favorecer a la población. Caracterizándose el gobierno por su proyección de justicia social.

La reforma agraria entregó tierras a los campesinos y promovió cooperativas o granjas estatales. Estas acciones contribuyeron en el medio rural, no solo a modificar irracionales estructuras de propiedad, sino también a transformar las condiciones de miseria heredadas del anterior sistema. La nueva estructura económico-productiva del campo cubano, con cooperativas, campesinos privados y granjas estatales, asumió la misión de garantizar las exportaciones y producir alimentos para la población.

Los cambios operados en el medio rural y luego en el resto del país, brindaron mayores posibilidades de empleo en el campo y luego en zonas urbanas; alcanzándose (con eficiencia o sin ella) plena ocupación laboral.                                                           

Mientras ocurrían estos esfuerzos en la economía, no se perdió tiempo en desarrollar los sectores de la salud y la educación pública, así como la cultura y el deporte. También diferentes programas de asistencia social, mediante programas de formación, creación de instituciones, unidades, u otorgamiento de amplios recursos materiales y financieros.

Así se desarrollaron amplios sistemas sociales que favorecieron a toda la población, con la ventaja adicional de que fueron brindados gratuitamente o mediante subsidios.

Acerca esta política social, la gente de todas las edades, mayoritariamente, se inclinan a que sean mantenidos sus diseños originales. Sobre todo, en salud y educación públicas. No obstante, en tales sectores quedan espacios suficientes, para alcanzar una mayor eficiencia y manejarse con menos costos.

Un modelo eficiente y próspero como el aspirado en Cuba, donde no predomine el mercantilismo o afán de lucro, bien puede ser eficiente y, además, garantizar a la población (universal y gratuitamente) sus derechos a la protección de salud y a la educación. Ello nunca es un gasto porque, más temprano que tarde, la sociedad lo revertirá a la economía.

El deporte y cultura, al ser también espectáculos, dejaron de ser gratuitos, aunque los precios al público son subsidiados, para favorecer a la población. Asimismo, cuando la población disponga de mayor solvencia económica, podría revisase esta política de subsidios y, al menos, varios de sus eventos más costosos puedan autofinanciarse.

Un estado progresista, de proyección socialista, como Cuba, debe propiciar el disfrute universal y gratuito en salud y educación. Puesto que son derechos primarios deben ser garantizados a todas las personas. Además, es una enorme inversión de capital humano, necesaria para cualquier país; algo que Cuba demostró durante la Covid-19.

Lo demás, con lo que el individuo adorne o satisfaga su vida, pues sí deberá ser fruto de su calificación o aportes a la sociedad, por medio del trabajo que realice.

Con el enfrentamiento al Coronavirus, Cuba demostró su política de protección a la salud, contribuyendo a salvar vidas humanas y a fortalecer al país. Ello evidencia la justeza de su sistema social.

2) Muchos cubanos solicitan reformas económicas, civiles, institucionales y políticas.  ¿Por qué sucede en tal magnitud? ¿Cuántas maneras disimiles de pretender transformaciones puede advertir y cuáles las más importantes a todas las aspiraciones?

La mayoría los cubanos se desenvuelven en su país, aspiran a que se efectúen urgentes mejoras en la economía; eso, principalmente, es lo que las personas desean o quieren. O lo que es igual, que reformas económicas e institucionales mejoren la situación existe.

Una reforma política, parece más cuestión que se aspira desde el exterior, entre exiliados o ciertos ambientes de emigrados. También en Cuba opera un reducido grupo de disidentes, que resultan cuestionados por sus estrechos vínculos con las administraciones estadounidenses y segmentos de la extrema derecha cubano/americana, que de conjunto se orientan a sancionar a Cuba y a los cubanos. Por esto, a lo interno del país, no logran influencia política.

El referendo constitucional, culminado en febrero de 2019, contó con un mayoritario apoyo de la población y favoreció el proyecto auspiciado por las fuerzas revolucionarias.

En relación a la economía, a diferencia las cuestiones políticas, existe gran interés por la reforma. Claro, tiene más tela de donde cortar, pues el funcionamiento del modelo económico no satisface las aspiraciones de las gentes. Esto ha sido objeto críticas por parte del pueblo y de los mismos dirigentes.     

Hubo dañinos excesos de estatización en la propiedad, clausura de espacios a otros actores económicos y sociales, concepciones absorbentes o hieráticas en la planificación centralizada, subestimación a las relaciones monetarias/mercantiles, burocratismo y no poca monopolización, en actividades debieran haberse desarrollado más plural y des-centralizadamente. Estas cuestiones se originarán dado los vínculos que existieron con la URSS, país que encabezara los ideales del socialismo mundial. En Cuba disfrutó de no pocos simpatizantes que, lamentablemente, trasladaron concepciones económicas, modelos y dogmas, que afectaron la posibilidad de desarrollar un socialismo eficiente, democrático y próspero.

En la Universidad de la Habana, el propio comandante Fidel Castro manifestó que el socialismo que se había establecido en Cuba no nos servía ni a nosotros mismos.

Si valoramos el momento en que Fidel hace esta afirmación, con independencia las transformaciones que ocurrieran después, podemos comprender el tiempo perdido. Desde aquel entonces se debió transitar por un amplio, profundo e integral proceso de reformas económicas que posibilitara encausar, adecuadamente, la economía y sociedad socialista.

Es de suponer la aparición de factores (endógenos y exógenos) que retrasaran su conveniente pronto comienzo; sin embargo, la dilatación ocurrida, no dejó de originar adversidades ante lo requerido.

Debieron celebrarse dos congresos del partido, donde se definieran los llamados lineamientos, para trabajar con mayor amplitud en ellos. Pero resultó paradójico que, a mediados del 2020, estuvieran pendiente de implementación una gran parte de ellos.

En julio del 2020, el gobierno cubano anunció que pondría en marcha un conjunto de medidas económicas ya aprobadas, pero no aplicadas, orientadas a recuperar la economía. Al revisarlas, es posible concluir que son convenientes todas.

Con ellas se debe avanzar en el cumplimiento de los lineamientos que pretenden potenciar una economía, ahora mixta y poli-estructural. En ella participarán, con mayores facilidades y más activamente, diversos actores (estatales, cooperativos y privados). Esto hace inferirse que la reforma económica adquirirá mayor amplitud y velocidad, máxime cuando la dirección del gobierno insiste en que no se manifiesten lentitudes o restricciones a estas.

3) ¿Cuáles son las actuales prácticas de gobernanza más eficaces? ¿Cuál resulta un modelo no incorporado, pero necesario? ¿Qué lugar tiene en ello una sociedad educada y plural? ¿Cuánto desafía esto al modelo sociopolítico cubano?

El actual gobierno cubano se distingue por su disposición a la dirección colegiada y divulgación pública de sus reuniones o acuerdos. Frecuentes son las reuniones y los temas abordan con amplitud. Se informan a través de los medios, evidenciando la intencionalidad a explicar (lo más que se pueda a la población) los nuevos proyectos, las dificultades que se confrontan o las maneras de solucionarlos.

Este aspecto otorga al gobierno mayor confianza ante el pueblo, dada las disímiles y complejas situaciones que enfrenta y los esfuerzos que realiza para solucionarlas.

Frecuentes son las visitas realizan a los territorios, dialogando, chequeando u orientando a los actores de la base y niveles intermedios. Esto origina una conveniente retroalimentación, posibilita una mejor comprensión de los problemas se presentan y de cómo solucionarlos. Se estrenó el gobierno enfrentando lamentables desastres humanos y naturales, originados en no cómodas circunstancias económicas. Sin embargo, ante la sensible y urgente necesidad de enfrentar los daños ocasionados, no vacilaron y emprendieron soluciones requeridas.  Sin embargo, el mayor reto enfrentado ha sido la Covid-19. Han realizado un excelente trabajo, minimizando y controlando la expansión del virus.

Destacan sus habituales relaciones con los científicos del país. Durante la pandemia se han tomado en cuenta sus criterios, lo cual ha facilitado beneficiosos resultados. Han continuado haciéndolo en otros sectores, especialmente el agropecuario, resultando una positiva política. De este modo, se orienta, de forma gradual, hacia el surgimiento un pensamiento y de una dirección científica de la sociedad.

Junto a las recientes y conocidas medidas de recuperación económica, se promueve una mayor descentralización de actividades, hacia provincias y municipios. Se le otorga a estos apoyo y recursos, de manera que los territorios pongan en marcha sus propias decisiones e iniciativas.

4) Se dice que, la estabilidad y el desarrollo, junto a un estado de derecho y justicia social, exige una relación positiva entre Cuba y EEUU. ¿Por qué se es tan categórico en esto? ¿Cuánta madurez nos puede aportar la experiencia histórica y cuáles serían los pilares de una estrategia procure esas relaciones?                                                                                                                                              

Se comprende que se diga algo así. Las difíciles condiciones en que Cuba ha tenido que sobrevivir y desarrollarse, como consecuencia de las acciones hostiles de EEUU. Algo, sin duda, que la historia muestra.

Ha existido una pertinaz política de injerencias, agresiones dañinas y permanentes, e intentos desestabilizadores. Una verdadera guerra de desgaste, asfixia económica, acciones desestabilizadoras, o fallidos intentos para derrotar al país militarmente.  

Históricamente, las relaciones entre EEUU y Cuba, han sido complejas y contradictorias, incluso conflictivas; manifestándose con tales características, desde finales del siglo antepasado hasta nuestros días.

EEUU interviene en la guerra hispano/cubana, cuando los patriotas la desarrollaban desde oriente hasta occidente y España mostraba síntomas de agotamiento. El poderío estadounidense, junto a la participación de los insurrectos cubanos, produjo la pronta derrota de España y ocupación militar de la Isla.

A partir esta, e incluso posterior al retiro del país, muchos estadounidenses adquirieron ventajosas propiedades e invirtieron en Cuba, ejerciendo significativa influencia política. Todo ello propiciado por la enmienda Platt y el tratado de reciprocidad, que condicionaron a los constitucionalistas cubanos de 1901. Si no lo aceptaban, no saldrían de Cuba sus fuerzas militares, ni se obtendría la independencia. Por eso, no pocos historiadores (cubanos y extranjeros) consideran que la república surgía castrada; originándose como un protectorado de EEUU. Con el triunfo de la revolución, el período republicano (1902- 1959), se va a conocer, como el de la república mediatizada.

 La victoria contra el gobierno de Batista y luego la reforma agraria, hicieron que la administración estadounidense decidiera derrocar al gobierno revolucionario; agrediéndolo mediante acciones políticas, económicas y militares. Algo así no se diluye fácilmente de la mente los cubanos, y siempre deja reservas.

Luego esto, por elemental comprensión política, exige que muchas cuestiones no se manejen con los convencionales procederes políticos, válidos para tiempos normales o de paz, pero no para circunstancias de guerra. No es difícil comprenderlo. Además, por estas razones, aún se adoptan posiciones previsoras y no pocas precauciones; tratando siempre de evitar nuevas acciones hostiles.

Las agresiones sembraron experiencias, como para no caer en ingenuidades que posibiliten a EEUU ejercer un nuevo hegemonismo sobre Cuba.  Si se toma en cuenta la cercana vecindad, recursos y poderío de EEUU, al considerar la confrontacional relación existe, no queda otra opción que prever, para no tener que lamentar.

Por ello, cualquier proceso que se encamine al mejoramiento de las relaciones será difícil. De ahí que Cuba, para negociar con EEUU, habrá de hacerlo aferrándose a no aceptar condicionamiento alguno y dialogar en plano de igualdad. Tal posición, unido a una intransigente postura, deberá impedir que se menoscabe la soberanía y los principios de autodeterminación. Estos serán los sólidos e inevitables pilares, ante cualquier negociación con su vecino del norte.

A la vez, por razones geográficas, aunque medie un mar entre fronteras, no dejaremos de ser vecinos; lo que debiera orientarnos al más razonable y civilizado entendimiento humano, mantener buena vecindad, ser amigos, colaboradores y no enemigos; evitando la confrontación y el daño.                                                                                                            

Si valoramos la situación de los países del mundo, se aprecia que en toda sociedad la democracia posea imperfecciones; peor si se trata de justicia social o derechos ciudadanos. Por eso, cuando se invoca esta, en las circunstancias actuales, deberá hacerse con precaución.

Por lo general, se utiliza como algo subliminal, aspiración idílica, o perfección política; sin embargo, los tiempos que corren muestran que la realidad no se comporta así.                                                                                                                                                                      La madurez se adquiere a través del conocimiento y experiencia, más cuando se acumula; precisamente eso lleva a Cuba y a los cubanos a ser previsores, para evitar políticas domésticas que favorezcan deseos o intenciones de hacer desaparecer el proceso revolucionario. El cual, además, es continuidad de las luchas de aquellos patriotas e independentistas cubanos, que el 10 de octubre de 1868, con Carlos Manuel de Céspedes al frente, iniciaron la gesta por la independencia nacional.

Por todo ello, considero qué la identificación entre los cubanos acerca del necesario respeto a la soberanía nacional y los principios de autodeterminación, podría propiciar esas mejores relaciones.

5) Cuba atraviesa por una difícil situación, por eso muchos reclaman la unidad política. ¿Tendría necesariamente que existir, una contradicción infranqueable o permanente?  ¿Cuál podría ser una condición nos cohesione en autonomía, diversidad y pluralidad?

Cuba posee una estrecha situación financiera, agravada, como en todos los países, por la pandemia y la crisis de la economía internacional. Sin embargo, la Covid-19 también ha aportado inesperadas coyunturas, domésticas e internacionales, favorables. Por ejemplo, Cuba tuvo la ocasión de hacer patente la fortaleza y calidad de su sistema de salud, al igual que aprovechar la coyuntura para ampliar y profundizar su reforma económica. El país hoy se vuelca hacia su recuperación económica y desea impedir rebrotes del virus.

Las elecciones en EEUU, el próximo mes de noviembre, guarda para Cuba significativa importancia. Pues, de acuerdo al vencedor, podrían reorientarse o no, las relaciones entre los dos países. Sin embargo, deberá quedar claro que, de mantenerse las sanciones y políticas de confrontación, no existirá posibilidad alguna de acercamiento político.

No obstante, esa “contradicción infranqueable”, per se, no debiera existir, ni entre cubanos, ni con EEUU. Pero mucho dependerá del respeto que se produzca entre nosotros y entre nosotros y los estadounidenses (hacia nuestra Constitución, el sistema social y las leyes cubanas).

Algo imprescindible a considerar. Además, por encima de cualquier diferencia política. Deberá primar el respeto a la soberanía nacional y los principios de autodeterminación de los pueblos.

Un comentario sobre “Cambios y relaciones con Estados Unidos, a partir del respeto a la soberanía

  1. No veo el interés de esta entrevista. Es un copia y pega del discurso oficial cubano de Granma, y Cubadebate. No sé porqué el titulo de analista, no hay análisis alguno en su entrevista. Es un discurso sin análisis y sin argumentos, con aseveraciones falsas y grandes ausencias.
    Aseveración falsa:
    “El referendo constitucional, culminado en febrero de 2019, contó con un mayoritario apoyo de la población y favoreció el proyecto auspiciado por las fuerzas revolucionarias”.
    El señor Balarí cree las estadísticas oficiales del referendo, fabricadas a puertas cerradas y sin control público. Eso indica que no conoce el régimen político cubano, sus leyes, sus instituciones y sus políticas públicas.
    Grandes ausencias: La sistemática represión y criminalización de la autonomía ciudadana.
    La sistemática criminalización de la discrepancia.
    La ausencia de un estado de derecho.
    La violación sistemática de todos los derechos humanos económicos sociales civiles culturales y políticos, ninguno reivindicable ni justiciable en Cuba.
    Otra falsedad:
    “Una reforma política, parece más cuestión que se aspira desde el exterior, entre exiliados o ciertos ambientes de emigrados. También en Cuba opera un reducido grupo de disidentes, que resultan cuestionados por sus estrechos vínculos con las administraciones estadounidenses y segmentos de la extrema derecha cubano/americana, que de conjunto se orientan a sancionar a Cuba y a los cubanos. Por esto, a lo interno del país, no logran influencia política”.

    Sin reforma política, seguiremos en el capitalismo militar de estado sin derechos y bajo la arbitrariedad de las leyes, instituciones(organizaciones y reglas del juego) y políticas públicas del totalitarismo estalinista cubano, transitando desde hace 30 años, al capitalismo militar de estado sin derechos.
    Estas respuestas edulcoradas de la realidad cubana creo que muestran el poco interés del Dr Balari, por conocer las leyes, las instituciones y las políticas públicas del gobierno cubano en los últimos 60 años.

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